La Estatua hechicera de Toledo
Compartiremos en este blog artículos de investigación histórica sobre Toledo que puedan ser de interés. Comenzamos con un interesante artículo sobre "La Estatua Hechicera"
En la revista ilustrada "Toledo" del 24 de octubre de 1915, núm. 13, en un artículo titulado "La Cueva de San Gil" referí un hecho histórico acaecido a este santo, religioso en un monasterio de Santarén (Portugal). La cueva de referencia era uno de los subterráneos del derruido palacio del Marqués de Villena, incluido al presente en el jardín de la llamada Casa del Greco.
En tales antros se dice estuvo instalada la Escuela de la Magia Negra o Nigromancia –Negra ciencia- durante la edad media.
Los encantos, los hechizos, los brebajes milagreros, las pócimas propiciatorias y otras brujerías por el estilo, se hallaban en boga en aquellos tiempos y los talismanes, los ídolos hechiceros, las bebidas y las cintas, eran por lo tanto cosas de uso casi general, corriendo parejas en importancia y respeto con las medallas, escapularios y reliquias religiosas, tanto en los palacios y casonas, como en los tugurios del pueblo crédulo por atavismo y de arraigada fe.
II
Al retirar el escombro de acarreo que ocultaba la entrada antigua de la ciudad de Toledo por la puerta árabe contigua y frontera del Puente Al-kantara, ha sido hallada una escultura hechicera que reproduzco en su tamaño natural, fraccionada por su cintura.
Está construida esta figura con barro común, teniendo su cara bien compuesta con cabeza tosca y erguida y el cabello descuidado: su actitud es severa, dominante, imperativa y hasta retadora, mirando hacia la derecha.
Sus brazos, toscos también, verticales, y sus antebrazos informes van a hacer juntar las que debieran ser manos, sobre el final o base del tórax.
Lo más delicadamente trabajado en esta estatuilla –y hasta parece moldeado- es la cara.
Por el tamaño, la forma, la actitud, la materia de que está hecha, por su aparición entre fragmentos de vasijas Toledanas de baño amarillo que parece dorado, como dice Lucio Marineo Sículo en su obra de cosas memorables de España, y de otras de labor netamente mudéjar, colegimos que puede ser una estatua hechicera o idolillo mágico medieval; fetiche español hechizado, de cuyo género de objetos nada que sepamos se ha descubierto en nuestra ciudad hasta nuestros días, siendo por lo tanto la obra de alfarería que nos ocupa, digno de conservarse en el Museo donde ya se encuentra.
Fotografía de Rodríguez.

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